El sueño de la casa propia, pero embrujada

Científicos ingleses construyeron una casa embrujada para comprobar que los fantasmas no existen. Se llevaron una sorpresa.
Sonidos extraños, movimientos y “presencias” en las habitaciones son algunas de las características comunes de las llamadas casas embrujadas. Sin embargo, lejos de dejarse llevar por las historias de fantasmas un grupo de investigadores se planteó como objetivo reproducir artificialmente a los espectros y demostrar que muchas de las sensaciones dentro de estos tipos de casas son normales.

Un grupo de científicos del Goldsmith College de Londres transformó una habitación común y corriente en el laboratorio donde testear una casa embrujada. Allí han querido dar una respuesta científica a todo ese cúmulo de sensaciones de terror que la cultura popular y algunos individuos sin escrúpulos dispuestos a hacer negocio han fomentado a lo largo de los siglos.

Aprovechándose de 79 voluntarios que no sabían nada sobre el experimento paranormal lograron recrear encuentros sobrenaturales simplemente con el uso de campos electromagnéticos y ultrasonidos. Casi tres cuartas partes de los participantes aseguraron haber tenido sensaciones extrañas.

El jefe de la Unidad de Investigación de Psicología Anomalística de Goldsmith y director de la revista Skeptic, Christopher French, fue quién decidió construir una habitación encantada en una casa de Londres. Un cuarto aséptico, pero que esconde bocinas para emitir ondas de infrasonido y frecuencias electromagnéticas detectadas anteriormente en casos de castillos supuestamente embrujados, visitas de fantasmas y fenómenos poltergeist. Todo ello para estimular la sensación de lo paranormal, pero sólo en algunas zonas de la habitación, de forma que otras esquinas quedaban "vacías", libres de estímulos.

Las sucesivas pruebas demostraron que casi el 75% de los participantes informaron haber tenido sensaciones extrañas, hormigueos, presencias, recuerdos de sueños y, lo que desconcertó por completo a los investigadores al no estar contemplado en el estudio, excitaciones sexuales.

Este amplio porcentaje no se dio solo en los lugares donde los científicos habían instalado los equipos para generar frecuencias e impulsos electromagnéticos, sino en toda la habitación lo que reforzó la hipótesis de los investigadores.

Según los resultados finales del experimento los fantasmas y las casas embrujadas no existen, sino que responden al poder de sugestión de las personas y a la facilidad en creer en fantasías. Sin embargo, aún continuando con las experiencias y los análisis, los especialistas no supieron explicar por qué muchos de los “conejillos de indias” lograron excitarse sexualmente en una casa embrujada.
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