Carca: "Soy re fan de Pomelo"

El guitarrista y cantante cuenta cómo armó su último disco "Uoiea", en plena gira con Babasónicos.
por
Revista Filo
Para 1993, Tía Newton se desmembraba y se convertía en una de las tantas bandas fugaces que, sin pena ni gloria, se hacían añicos en esas décadas de frenesí rockero.

Pero a la larga su separación iba a dar sus frutos. Carca, el guitarrista y cantante, comenzaba a aflorar como solista. El paso de los años le daría la razón. Lo catalogaría como un tipo que iba a seguir siempre con sus propios lineamientos, que sería tildado de “grasa” y  también bastardeado por varios críticos de la prensa. Época difícil, sin lugar a dudas.

Sus discos comenzaban a circular y los adeptos a la llamada “Movida Sónica” del momento lo tomaban como a uno de sus referentes. Oscuro, glam, irónico, ridículo, ácido, under, psico… en fin, un “freak” que amenazaba con darle una cachetada de aire fresco al rock nacional, mezclando las rarezas emergentes de antaño con sonidos exploratorios dignos de la época.   

En el transcurso de los años salieron “Miss Universo”, “A un millón de años Blues”, “Carca”, “Nena” y “Divino”. Y en medio del traqueteo, salió también un viaje a Barcelona que realizó para probar suerte, y que tuvo sus réditos. Después de 15 años de sus inicios, en julio de 2009, llegó su sexto disco intitulado “Uoiea”, o dicho mejor: “uoh!, yeah!”. 

Producción que sin dudas tiene mucho swing, o por lo menos así, lo definió el mismísimo Carca: “Realmente este disco de alguna manera nos dio un regalo grupal, por lo menos al trío que es la base fundamental de la música. Encontramos un swing propio, que no sé si nos lo habíamos planteado, o si la música en sí misma trajo algo tan estéticamente bello”.

Pero el armado de ésta placa no fue para nada sencillo, ya que debió encargarse de dos arduos labores: por un lado el estar al frente de su grupo; por el otro, de tocar el bajo en Babasónicos. Ya que en enero pasado, días después de la muerte del legendario bajista y también amigo suyo, Gabriel “Gabo” Manelli (38), Carca fue invitado a ocupar ese espacio. Un lugar, del que luego dirá con confianza que “es irremplazable”.

Filo: ¿Cómo fue componer los 9 temas de “Uoiea”?
Carca:
Lo fui planeando, planificando, creando y delineando en medio de las giras de Babasónicos. Trabajé durante dos años de manera interrumpida, pero no por algo conceptualmente malo. Por suerte fue por involucrarme en la banda de mis amigos. Creo que ese aire fue muy necesario como para volver a mi música y verla con una frescura mucho más nítida.

-Llevar adelante una banda es colosal y vos tocás en dos, ¿es difícil repartirse entre  ambos laburos?
-Los dos ocupan el cien por ciento de mi energía y mi devoción. Son radicalmente distintos y en eso quizás subyace el encanto de estar en éstas circunstancias. Realmente los disfruto y eso me excita muchísimo.

-¿Cómo se vende tu música, es decir, comercialmente hablando?
-No reniego de esa parte del asunto. Pero es tangible, está ahí y forma parte de la promoción o difusión de una obra, en este caso es un disco. La verdad que no tengo que ver mucho con eso, yo termino la música en el momento que termino el disco y lo más importante es que la gente lo disfrute desde una percepción sensorial. No pienso si venden o no. Sí disfruto, obviamente, de haber crecido en convocatoria y de haber subido algún escaloncito en reconocimiento y popularidad. El consenso popular no se equivoca (SIC).

-Luego de la muerte de “Gabo”, ¿qué significa para vos ocupar ese lugar?
-La banda suena divinamente bien. Me tocó y acepté ocupar un lugar irremplazable, así que desde el vamos nunca tuve que preguntarme hasta dónde llegar. En todo caso, mi lugar es desde una nueva era. Y el orgullo de haber sido bienvenido por mis amigos, interpretando esa música que hizo la banda durante años, en donde realmente es una banda fundada en el bajo, porque tuvo un lugar primordial. Lo único que puedo decir es que es algo que me enorgullece completamente.

- Siempre fuiste muy crítico sobre la pose que mantiene el ‘rock star’, ahora que te toca a vos estar ahí, ¿lo ves igual? 
- Por ejemplo, me encanta “Pomelo” -personaje de Diego Capusotto-. Es más, soy re fan. Me parece una performance de un nivel crítico envidiable. Si bien está vinculado a la comicidad, que no tiene que ver con mi forma de sátira, creo que los dos elevamos una crítica aguda de diferente forma. En mi caso, siempre confronté de alguna manera desde lo musical y lo vanguardista. Ahora quizás no estoy tan a favor del confrontamiento.

- Desde el principio le diste mucha importancia a la estética, a la ropa y al cuidado de la imagen, ¿por qué?
- Como nunca fui a estudiar ningún instrumento, no me considero músico. Tengo la posibilidad y la bendición de poder elegir ser un artista, y desde ese lugar me atrevo a tocar la guitarra, el bajo, o a dirigir un video. Y también a hilar conceptualmente de manera coherente todos los elementos de una obra. En este caso es “Uoiea”, que es un objeto de arte precioso en sí mismo.

- ¿Cómo fue tu adolescencia en Ciudad Evita?
- No nací ahí, pero sí mentalmente. Es decir, conozco el lugar desde que tengo uso de razón. Me mudé desde Belgrano a los 2 o 3 años, porque ya no cabía en el departamento donde estaba con mi familia. Era un flash, una ciudad muy linda, con gente muy linda. Era un trip muy psicodélico, como “Alicia en el país de las maravillas”, me pasó eso tanto de niño como de adolescente. De allí tengo los más bellos recuerdos. Lamentablemente ahora está olvidada por el Gobierno de turno, como tantos otros lugares del Conurbano, que están menospreciados y atacados. Ciudad Evita siempre va a tener mis más amorosos sentimientos para con ella, porque la visito al día de hoy y tengo mi corazón puesto ahí. El tema es que me duele verla tan golpeada. Antes se promovían otras cosas, había bandas, también había falopa pero era otra cosa. Ahora le echan la culpa a los pibes, que se drogan de aburrimiento y desesperación. Yo era de una familia de clase media y a los 12 podía tener el acceso a una guitarra, a un equipo y a discos. Actualmente eso casi no existe.

- Alguna vez expresaste tu admiración por Edelmiro Molinari y por otros personajes de peso pesado en el rock nacional…
- Sí, Edelmiro también es amigo personal mío. Creo haber escuchado mucha música en mi vida. Eso forma parte de una recolección de datos muy lejanos. Incorporé todo lo que pasó en el rock hasta que empecé a formar parte de él y ya no estaba mirándolo. Ahora puntualmente estoy escuchando música clásica.  

-¿Qué le podés decir a un pibe que va a ponerle ‘play’ a “Uoiea”?
- Que es un disco que le puede cambiar la vida, y eso es lo más hermoso y maravilloso que se le puede pedir a una obra musical. Conmigo lo han hecho los Beatles, Queen y otras infinidades de bandas. Como devoto del rock, confecciono a mi música para que pueda regalarle eso mismo a otras personas. Así que, definitivamente como slogan promocional, podría decir que lo compren para eso: para que les cambie la vida (risas).
1Comentarios
Julián
(27 de Diciembre de 2009 18:50)
Fachero el loco!
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