Los forenses de las vacas

Un método efectivo para apresar a los "cuatreros"

Tras el crecimiento de robo de ganados, un laboratorio de La Plata colabora con la Justicia realizando estudios genéticos para dar con los ladrones de campo. Este delito "mueve cifras enormes", dijeron a 24CON.

El robo de ganado, o también conocido como abigeato, parecería ser tan antiguo como la prostitución. Sobre todo en la provincia de Buenos Aires, en donde más del 50 por ciento de su espacio geográfico se compone de campo.

Pero ahora los “bandidos rurales” (parafraseando a León Gieco), se las ven complicadas en materia legal. Ya que desde hace 5 años, a partir de un convenio entre la Universidad Nacional de La Plata y el Ministerio de Justicia de la Provincia, se lleva adelante el Programa Provincial de Prevención del Abigeato.

A raíz del acuerdo, el Instituto de Genética Veterinaria Noel Dulout (IGeVet) se encarga de realizar estudios de los animales sustraídos, o de sus restos, para colaborar con la Justicia. Y en todo este tiempo ya dio sus frutos, porque por este aporte científico similar a un peritaje forense, fueron resueltos más de 150 casos.

El organismo cuenta con un laboratorio y un personal de 50 científicos. Allí utilizan técnicas de biología molecular que tipifican el ADN no sólo de la carne, sino del pelo, cuero, o cualquier otro tipo de muestras que hayan quedado en el lugar donde el animal fue robado. Aunque la gama de la fauna en peligro es grave. Por eso también estudian casos de robo de perros, los que más que nada ocurren en zonas urbanizadas por peleas vecinales, o también de la venta ilegal de mascotas.

En diálogo con 24CON, el Vicepresidente de IGeVet, Guillermo Giobambattista, explicó que cuando hay un caso de robo de vacas, bovinos, equinos, “normalmente hay una denuncia, interviene la fiscalía de la zona, y se toman las evidencias que quedan en el campo”. Luego, cuando los investigadores dan a parar con un grupo de sospechosos del ilícito, “se comparan las muestras biológicas que son decomisadas”.

Los resultados del análisis se concluyen en menos de un mes, aunque el proceso legal lógicamente consiste en más días, y gracias a los avances tecnológicos, la identificación del ganado tiene una certeza del 99,9 por ciento.

Una de las principales características del abigeato es que se realiza sobretodo con las vacas, las que generalmente son faenadas de forma clandestina y la policía debe intervenir directamente en una carnicería ilegal.

A modo de prevención, el IVeGet posee un Banco genético en el cual los productores ganaderos de la Provincia pueden llevar las muestras genéticas de sus animales, para poder cotejar sus datos biológicos en caso de robo.

Los lugares más propensos a este tipo de delito, según reconoció el científico, reúnen condiciones similares tales como estar próximos a rutas o a zonas urbanizadas, ya que tal vez son sitios más viables para su traslado y su posterior venta.

Según las estadísticas que fueron difundidas en 2003, antes del inicio del programa, más de 13.000 animales fueron robados del campo, más de mil fueron sustraídos de los camiones en pleno traslado y 2600 fueron faenados de forma ilegal.

Si bien los nuevos índices oficiales indican que en el pasar de los años, y con la ayuda de mayor presencia de la Policía Rural, los bandidos habrían reducido este tipo de delitos, según Giobambattista: “El robo de ganado mueve cifras enormes”. Teniendo en cuenta que, en el caso vacuno, cuesta en el mercado entre $3.50 y $4.20 el kilo de un ternero en pie, que alcanza a pesar 300 kilos. Es decir, que en total supera los $1000 vivo, según confirmaron desde el Mercado de Liniers a este medio.

En materia penal, a partir de 2004, al acusado de abigeato se le puede aplicar una pena de entre 4 y 10 años, aunque puede ser excarcelable si la pena mínima es inferior a 3 años. Por lo que tanto animales como cuatreros… serían por igual, carne de cañón.
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