PRIMERA NOTA

El fabuloso negocio de la industria cumbiera

Cómo funcionan las productoras y el monopolio de las discográficas. La Tota Santillán, referente de la cumbia mediática. El "nicho" de los ringtones y el fiasco de los CD's. "Por cada 20 mil placas reales, se venden 200 mil truchas", dice.
por
Pablo Noto / Ivan Rodríguez Alauzet
El Original.
“En estos momentos en mi oficina tengo como 200 CD’s de chicos de barrios que me trajeron sus producciones”, arranca de entrada “Chapa”, uno de los directores de la productora Akkua, que prefiere no revelar su verdadero nombre. Y así pareciera que la oferta superase automáticamente a la demanda, y que esto colmara la capacidad del mercado musical. El embudo y el filtro están en el mismo lugar.

“Hay muchos chicos que vienen con el disco de difusión, traen los temas maqueteados. En base a eso nos fijamos si nos gusta el material, y en todo caso les decimos si tendrían que cambiar algo. Si quedan, por lo general mejoramos en un estudio el audio grabado, pero tratamos de no tocar a las bandas”, agrega.

Ese es uno de los primeros pasos para llegar al estrellato… o a estrellarse. La suerte comienza a echarse y su futuro depende del recibimiento de la gente. La lógica es sencilla: mientras el tema “pegue”, la banda sigue en pie. ¿Talento o azar?

Sin embargo, el negocio no es igual para todos. El conductor televisivo y animador de espectáculos, Daniel “La Tota” Santillán, opina que “el buen producto no se arma sólo con dinero, eso es una fantasía”. “Leo Mattioli (cantante y compositor) o Ráfaga (grupo), estarán por años en la movida. Cada tema es una convocatoria hacia la gente. Aunque muchos grupos se han inventado y otros invierten mucho dinero y quedan en la nada”.
 

“Pasión” de gavilanes

Para los grupos cumbieros, su difusión no tiene muchas alternativas y trepar los duros escalones de la fama, o por lo menos mantenerse vigentes, los conlleva a "tranzar" con la TV, que es un arma de doble filo. El programa líder de la televisión local, sin dudas, es Pasión de Sábado. Es la emisión por excelencia que se lleva los laureles copando las tardes de los sábados en América 2, de 12 a 13 y de 14 a 19, y está bajo las manos de la productora TV Ser, comandada por los hermanos Adrián y Pablo Serantoni.

Por allí desfilan gran cantidad de artistas y grupos de distintos palos, como los fieles a la cumbia villera, a la romántica y aquellos más influenciadas por el pegadizo reggaetón. Semana tras semana, así se cocina la vigencia de cada uno ellos en la escena tropical. Al respecto, “La Tota” aseguró que “producir Pasión de Sábados es costoso", y que además "tuvieron que decidir poner un teatro -El colonial-, donde hoy y por hoy los grupos actúan ahí y son producidos por Adrián”.

Para que una banda participe tocando (casi siempre playback) no más de 3 canciones en el programa, debe pagar. Y esa es otra de las lógicas de la industria. Aunque dicha condición no es equitativa, la cuota de pantalla cuesta dinero sólo para algunos. Como “para los que no son de la productora”, según Santillán. 

24CON consultó a varias fuentes para conocer "el precio de la fama" que una agrupación debe abonar, pero todos prefirieron evadir la pregunta y reconocieron no estar al tanto del menú de precios. Al llamar a Ser TV, el recepcionista solicitó una entrevista personal con un manager y evitó hablar sobre los montos ya que estos “pueden prestarse a confusión”.

 

Aunque Santillán reconoció que la monopolización se reduciría a una realidad inevitable: “Para mí aparecer en televisión es una parte más, las necesidades existen. Las bandas estarían pagando sus propias publicidades, el programa se mantiene gracias al apoyo de todos los grupos”.

Hace más de 10 años que, los grupos tenían "que abonar la suma de 1200 pesos". "Así sólo aparecen los que están en la misma rueda porque realizan un canje con los bailes de la TV", según había comentado al diario Hoy de La Plata el por entonces cantante de Bandidos, Rubén Chinelli. Actualmente, fuentes informaron a este medio que "tocar" dos temas al aire rondaría entre 1000 y 2000 pesos, depende la popularidad de la banda y los avisos publicitarios que roten en la emisión. 

A los artistas favoritos que gozan de no pagar, les son descontadas las ganancias de algunas de sus actuaciones que realizan por fin de semana en distintas bailantas, y que son también pactadas con la misma productora del programa.

En referencia a las pautas televisivas y el paquete de rotación mediática con el programa, el tecladista y manager internacional del grupo Ráfaga, Mauro Piñeiro, sentenció que “la tele es buena para unos y pobre para otros”. “En la Argentina no todo lo que se consume por TV es lo que aparece masivamente. Eso pasaba hace años. Algunos pagan y otros no, nosotros tenemos que pagar porque ya no pertenecemos a ese círculo, antes cuando estábamos en la cima nos pagaban a nosotros. En el fondo podés renegar, pero al haber tantos grupos no se puede seguir”, dijo. Pero también reconoció una de las grandes ventajas, ya que “el canal 2 se ve en todo el país y eso hace que existas todavía”.

La usura de las discográficas y las ventas “aggiornadas”

Las nuevas condiciones que impulsó la globalización, los avances tecnológicos y el acceso barato a Internet, hicieron que todo el rubro musical deba adaptarse a la fuerza. Es por eso que las discográficas se las ven negras combatiendo la piratería y casi han desistido a la batalla, absorbiendo nuevos nichos comerciales como los celulares.

“Las ventas de discos no existen más, por cada 20 mil placas reales se comercializan 200 mil truchas. Los CDs no son negocio, sí los ringtones y las bajadas de temas”, sentencia La Tota. Al respecto, “Pepe” Gozalo, representante de grupos y dueño de la productora Vikingo, coincide con su par y explica a este medio que un Disco de Oro actualmente se alcanza con sólo 10 mil CDs vendidos. “Es imposible llegar a vender 50 mil como antes, porque hay mucha piratería y casi todo está en la computadora para que se lo bajen los pibes”, dice.

Sin embargo, el problema principal radicó desde antaño en las famosas y escasas regalías que las productoras pagan a los músicos por CDs vendidos. Uno de los casos más trascendentales fue el del “Potro” Rodrigo, fallecido en junio de 200 y ya un icono del cuarteto nacional. Su abogado, Miguel Ángel Pierre reconoció que el contrato que había firmado el artista con Magenta, por entonces líder de las compañías de la música tropical, había sido solamente por el uno por ciento del total de las ganancias. El porcentaje alarma si se tiene en cuenta que Rodrigo fue uno de los personajes del género popular que más placas vendió en la historia del país.

Al respecto y sin pelos en la lengua, Mauro Piñeiro reconoce que el grupo Ráfaga además de ser discriminados por varios sectores sociales, también lo eran por las discográficas. “Tendría que haber existido una base de regalías acorde a todos, pero como en aquel momento (década del ‘90) no entendíamos nada y firmábamos lo que sea”, explica, a la vez que destapa una nueva tendencia: “Ahora las discográficas se tiran a querer vender conciertos, hasta hay muchas que abrieron departamentos de managment para manejar a los grupos”. Y ahí se encierra otra de las caras de la usura tropical: Shows y giras por todo el país, de bailantas para cumbieros “de sangre” a boliches para “chetos”.

1Comentarios
daniel
(4 de Febrero 21:47)
tengo una buena banda me gustaria yevarles el cd como ago
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