¿Quiénes son los locos?

por
José Luis Gallego
Se dice loco o loca a quien ha perdido la razón, sin embargo, el concepto es sumamente variable y tergiversable. En nombre de la razón y el sano juicio, se han llevado a cabo las aberraciones más monstruosas. ¿Los cuerdos están locos?


En verdad loco, es el término utilizado por aquellos que aun permanecen en el sistema lógico y “civilizado”, para definir a los que se han caído, que han sido excluídos, a quienes se les ha expropiado la cordura, para ser puestos a disposición de la indiferencia. Es decir, los locos cumplen la función de sostener una civilización incivilizada, son chivos expiatorios del mundo moderno. Como ellos están locos nosotros somos cuerdos.


En muchas tribus originarias, a aquellos que no encajaban con el molde psíquico de la mayoría, se los consideraba como videntes y en general, oficiaban como gurúes y chamanes, merecedores del respeto de la comunidad. En Occidente, a partir del siglo XVII, se los consideró como personas transtornadas, que debían ser internadas en orfanatos, manicomios, sin recibir ningún tipo de atención específica. Se les llamó imbéciles, amentes, débiles mentales, diferentes, locos o locas.


Hoy en día, gracias al avance de la ciencia medica, sólo algunos casos agudos necesitan de una internación temporal, para luego volver a la sociedad. En la mayoría de las situaciones, pueden llevar una vida normal, siempre y cuando, cuenten con apoyo del entorno familiar, social y una medicación para el control de las crisis.


Aquellas personas que padecen trastornos en su salud mental no merecen ser alienados y mucho menos depositados en sitios donde pierden todo respeto por su persona. Sino por el contrario merecen ser tratados como cualquier enfermo que necesita ayuda.


Lejos del imaginario social del “loco” que se cree pájaro o Napoleón, los manicomios son pueblos de linyeras. Hombres y mujeres que debido a la adicción (en general al alcohol), a los avatares de la vida, enfermedades psíquicas, han perdido netamente su condición de individuos para transformarse en cosas.
Lejos han quedado los tiempos de la camisa de fuerza y el electroshock y hoy, la población manicomial esta regida por los chalecos químicos y, básicamente por la adicción al sistema. Una persona que permanece un tiempo prolongado se trasforma en un paciente crónico y el retorno al afuera se vuelve imposible. Un ejemplo relevante  fue Villa, un integrante de radio la Colifata, que hacía el Villa Tango Club. Estuvo más de 35 años internado en el pabellón de terapia a corto plazo.

Una vez que el loco  pierde la condición básica de persona, le faltan los dientes, carece de herramientas para manejarse en un  mundo que lo ha dejado atrás, no tiene familia ni trabajo  y, en general, se ha hecho adicto a la medicación que lo pretendía curar, ya no pude salir al “afuera”. Los muros infranqueables no son los de cemento, sino los del sistema.

La desmanicomializacion, palabra difícil, tanto para pronunciar como para llevar a cabo. Tiene que ver con una necesidad de la evolución humana, con desarmar lugares pensados hace 150 años. Desmanicomializar tiene que ver con la comprensión y la empatía hacia el otro.

No puede tratarse de un negocio inmobiliario o de una campaña política. Tiene que ver con un avance como sociedad, con la no discriminación, con el entendimiento de los que es la fragilidad, de lo que llamamos la razón y,  por sobre todo, con el entendimiento de que cualquiera puede estar ahí, más allá de la realidad.
1Comentarios
Roxana
(17 de Marzo de 2009 10:20)
Felicitaciones por la nota, y en estos tiempos que estamos viviendo me viene a la mente una frase muy comun "Los unicos que no mienten son los chicos y los locos"...
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