Lanús, la ciudad de la gente

La historia que marcó a un pueblo en puja constante. El municipio está saturado y sólo del cartoneo viven 35 mil personas. Los riesgos de colapsar y la ayuda que administra K.

-Intendente, ¿qué es Lanús?
 
-Lanús es un conglomerado ejemplar en el país, no porque sea un lindo ejemplo, sino por que es un ejemplo de lo que pasa en esta región del país. Lanús tiene 47 km2 y vivimos 530.000 habitantes, con una densidad poblacional que puede ser récord en el mundo. En este espacio hay que convivir con lo que producimos nosotros, que es una sociedad espantosa, con un esquema social retraído, atrasado. Por eso, cuando digo ejemplar lo digo por este aspecto, de todo lo que se debe hacer. Nosotros tenemos una historia muy fuerte. Formamos parte del conglomerado industrial que se movilizó en cada lucha gremial. También el deporte nos dio una representatividad importante.

 

¿Quién es la oposición para Díaz Pérez?

Los propios del Partido Justicialista. El peronismo es un espectro muy grande que no define ninguna característica. Por ejemplo, los derechos humanos nos dividieron. Hay muchos peronistas que fueron cómplices de las atrocidades.

En algunos distritos no funcionó el doble comando… la gestión usted y lo partidario el senador José Pampuro.

Compartimos bastante las cosas. El que conduce la gestión debe estar presente en lo partidario político. Lo que hacemos con él es jugar en equipo.

-¿Hay algún eje por el que Lanús tendría que transitar?

-Estos distritos son de fines de época. La saturación es imparable. Hay una puja muy grande por las tierras deshabitadas. Ocupan lotes y lotes todo el tiempo.

 

-¿Está armado, programado?


-Hay una mezcla. Siempre hay un puntero que hace el puente para que cierta cantidad de gente se instale. Una vez quisimos sacar a una gente que estaba en la ribera. Los empresarios le compraron dos manzanas en Esteban Echeverría y no las aceptaron porque estando en Lanús tenían la Ciudad en frente, donde tienen trabajo asegurado. En mi Municipio tengo a 35 mil personas que viven del cartoneo.

-¿El trabajo tradicional no existe más?

-Claro.

-¿Y a esa parte de la sociedad cómo la conduce?

-Es difícil porque la crisis mundial es muy fuerte y hay falta de empleo. No estamos tan graves. Pero no puedo hablar de incersión laboral en un contexto tan incierto. Hay pocos pobres. Sin embargo, son más pobres que nunca. Se vive una marginalidad muy grande. El desafío del político es quebrar esos problemas estructurales. Hay que generarle la posibilidad de ascenso.

-¿Qué le diría al resto de país sobre la crisis?

-Las premoniciones son negativas. Yo me guío por las charlas que tengo con la Presidenta y el titular del Partido. Y creo en un sola salida: más inversión económica. El Estado tiene que juntar plata de todos lados para hacerla circular fuertemente y que no tenga utilización política. Por ejemplo: cuando estuve con Néstor la última vez me dijo: “Te necesitamos y olvidate de las elecciones, Cristina lo quiere ya. No jugués con la elección de octubre, después te voy a dar más”.

-¿El que reparte los fondos es Kirchner?

-No. Es que tiene un criterio político muy fuerte. Tiene una lectura estratégica muy grande.

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