Tomala vos, damela a mi
Inédito: los vecinos de Vicente López y San Martín delimitan los límites de su territorio con un mojón maloliente: tiran -de un lado y de otro- bolsas de basura sobre Av. Constituyentes. Así, la basura es de nadie. Y la suciedad, de todos
por
Luciana Fernández Virginillo
La línea que divide la frontera entre los municipios de Vicente López y San Martín tiene nombre: es la Av. Constituyentes. Desde la calle Las Heras a Lavalle, se ve al frente del primero: depósitos, fábricas y algunos locales de comidas sospechosamente rápidas, Hacia adentro, se vislumbra un barrio humilde.
El final de la segunda comuna saluda con casillas amontonadas, que resultan un lujo por el cemento, y pasillos sinuosos, donde es mejor no averiguar el final.
Pero Constituyentes no es el único límite. El mojón más evidente y palpable es, ridículamente, la basura.
La avenida es desde hace años un depósito de bolsas de residuos. Como un chiste de mal gusto, están ahí para reemplazar el viejo boulevard que antiguamente dividía la traza, que ya desapareció por el desgaste del transporte y del tiempo.
Pero ayer la mugre rebasó la tolerancia de los mismos vecinos. Paradójicamente, se hartaron de los mismos desechos que ellos mismos tiran. Cuando la línea blanca y celeste de los nylons sobre el asfalto sobrepasó su amontonamiento usual, el día que el camión de recolección se averió, la Av. Constituyentes resultó literalmente tomada por la basura.
Bolsas y bolsas amontonadas y desparramadas de una vereda a otra. Todo era de todos, nadie podía mirar para arriba o al costado porque autos y personas no podían pasar por la montaña sucia. La frutilla del postre fue cuando completaron el cuadro, loscolchones, carros y demás material de “cirujeo”. Eso sí: ellos conservaban cierto orden.
Del lado de San Martín unas vecinas mayores decían “todo el mundo tira la basura en la calle, a unas cuadras hay unos contenedores, pero nadie se toma el trabajo de ir. Nosotras tenemos un tachón grande y la juntamos ahí, algunos hacen lo mismo, pero no es la mayoría”.
“Además -contaban- tenemos que limpiar las veredas, los barrenderos de San Martín no pasan, los chicos de Vicente López se cruzan a barrer para hacerles el favor.” Y agregaron: “Estacionan colectivos, y se juntan cosas por todas partes, no sabemos a quien llamar”.
De la otra vereda caminaba de una punta a otra Eduardo Libertella, inspector de higiene de Vicente López, fiscalizando la situación. Muy amablemente nos explicó la realidad a la que debieron adaptar el servicio de recolección: “Siempre hechan la basura ahí (en el medio de la avenida), de Las Heras a Lavalle se acumula todo, viene el transporte y lo levanta”.
Una vez que fallo, “el lunes se averió el camión y se acumuló”, el caos mostró en todo su esplendor la mala costumbre. “Lo limpiaron ayer y mira hoy como está”, señalaba el inspector el montón de bolsas acumuladas como en cualquier otro día.
Como si fuera poco “hay bolsas que se ve que no son de gente de acá, hay camiones que vienen y las dejan porque saben que después se recogen”, dijo Libertella. Y relató que concurre constantemente a controlar que se haga la recolección porque es una zona “muy problemática”. “A tres cuadras tenemos volquetes en todas las esquinas, pero no van hasta ahí”.
Además dijo que en el barrio que se erige hacia su municipio “hay cantidad de fábricas tomadas, y las casas tienen la conexión de la cloaca a la calle. Los chicos que barren tienen que limpiar eso”.
Inédito. Ni tachos, ni esquinas, ni baldíos. Entre estos dos municipios quisieron imponer una nueva moda dejando la basura en mitad de la calle que grita “esto no es mío”.
Del otro lado, Manuel Fernández, Director de Higiene Urbana de la Municipalidad de San Martín, explicó que como es limite de los partidos el arreglo es que “un día pasan ellos y otro nosotros” y que “por costumbre dejan la basura en el medio de la calle”.
Fernández contó que repetidamente intentaron distintas soluciones contra el mal hábito, pero resultaron un peligro o un fracaso: “Pusimos volquetes sobre la Avenida, pero los quemaron, nadie los quiere en la puerta. Una vez aparecieron a 6 cuadras de donde estaban, son inmensos y los arrastraron”.
Y agrego que “adentro del barrio si tenemos contenedores". Mientras tanto los vecinos cruzan la calle y se desprenden de su basura en el centro de la línea limítrofe, como si la frontera fuera a absorberla. En la psicología del sentido común puede leerse como desaprensión o llamado de atención. Todos coinciden en que son prácticas producto de la falta de educación.
“Va a tener arreglo no se cuando, a mi me saturo, si vamos a limpiar tenemos que ir en operativos de 20 personas por que nos roban”, dijo con honestidad y decepción Fernández. Frente a esto el funcionario manifestó que se presta el servicio de la mejor manera posible, y que el camión pasa siempre.
Además contó que en otros barrios como La Carcova o Costa Esperanza se hicieron convenios con los mismos vecinos para realizar la recolección: “El municipio contrata a algunos para que la junte y la tire en los contenedores, porque como no hay diagramación en las calles y hay zanjones los camiones no pueden pasar”. Y concluyó: “Hay gente que quiere vivir limpa, ¿pero como hacen 2 contra 6?”
Finalmente Fernández contó que “hace 8 años que estoy acá, tenemos 7500 cuadras que cubrir más las villas y tenemos un buen servicio, estamos cubriendo casi un 90 por ciento, y casi no tenemos reclamos de contribuyentes, por ahí de ramas, pero levantamos todo”.
"Y en el barrido estamos cubriendo el 80 por ciento, aún cuando el 40 por ciento del asfalto en san Martín está destruido y tenemos el mismo porcentaje de veredas donde el agua sale a la calle".